Comencemos distinguiendo entre lengua materna, segunda lengua y lengua extranjera.

- Lengua materna: Se refiere a la primera lengua que aprende una persona. Generalmente, la lengua materna es la que se habla en el país donde se nace o la que inculcan los padres a sus hijos. Más allá del criterio temporal, lo que caracteriza a la lengua materna es que uno construye su identidad individual y de grupo a través de ella. Por eso, es la lengua con que uno «piensa»; la que se conoce mejor; la que te permite comunicarte con mayor espontaneidad y fluidez; la que se prefiere en situaciones de máxima complejidad intelectual o máxima intimidad. Hay quien propone que la mejor prueba para saber cuál es tu lengua materna es identificar con cuál maldices de manera espontanea en una situación de enojo o sobresalto…
- Segunda lengua: Atendiendo a un criterio temporal, es la lengua que se aprende después de la lengua materna. Generalmente, se aprende a través de proceso de «inmersión» por comenzar a convivir con un grupo de personas que no hablan tu lengua materna.
- Lengua extranjera: Este término se reserva para los casos en que aprendes otro idioma pero, a diferencia de la segunda lengua, no tienes acceso directo a ella en tu comunidad lingüística habitual.
